El uso de incienso ha sido una práctica común en diversas culturas para la meditación, la relajación y la aromaterapia. Sin embargo, un estudio publicado en Environmental Chemistry Letters y divulgado por Comunidad Biológica advierte sobre sus peligros para la salud, revelando que el humo del incienso puede ser más dañino que el del cigarrillo.
El incienso y sus efectos tóxicos en los pulmones
El estudio destaca que el humo del incienso contiene partículas finas y compuestos tóxicos que pueden afectar las células pulmonares y aumentar el riesgo de cáncer. A diferencia del humo del tabaco, las partículas emitidas por el incienso son más pequeñas, lo que les permite penetrar profundamente en los pulmones y causar un mayor daño respiratorio.
Además, la combustión del incienso libera sustancias citotóxicas y genotóxicas, capaces de afectar el ADN celular y provocar enfermedades pulmonares crónicas, incluido el cáncer.
Mayor riesgo en espacios cerrados
El peligro se incrementa cuando la exposición al humo ocurre en espacios poco ventilados. La inhalación constante en interiores intensifica la absorción de compuestos dañinos, elevando los riesgos para la salud. Entre los efectos más comunes de la exposición prolongada al humo del incienso se encuentran:
- Problemas respiratorios crónicos.
- Inflamación de las vías aéreas.
- Aumento del riesgo de enfermedades pulmonares.
- Daño celular que puede derivar en cáncer.
Recomendaciones para reducir el impacto
Para minimizar los riesgos asociados al uso del incienso, los expertos recomiendan:
- Reducir la frecuencia de uso.
- Mantener una buena ventilación en los espacios donde se enciende incienso.
- Optar por alternativas sin combustión, como aceites esenciales o difusores eléctricos.
- Evitar la exposición en personas con problemas respiratorios, niños y adultos mayores.
Este hallazgo resalta la importancia de tomar precauciones al utilizar incienso y evaluar alternativas más seguras para evitar efectos negativos en la salud a largo plazo.


