La diputada oficialista criticó fuertemente el fallo de la Sala Constitucional que obliga a devolver pauta publicitaria a Teletica para el programa El Chinamo, al que calificó de “pachuco y chabacano”.
La diputada oficialista Pilar Cisneros desató una polémica este fin de semana tras lanzar fuertes críticas contra el popular programa El Chinamo de Teletica, calificándolo como un “entretenimiento chabacano y pachuco” que no merece recibir financiamiento estatal mediante pauta publicitaria.
La legisladora reaccionó con molestia al conocerse la resolución de la Sala Constitucional que dio la razón a dos recursos de amparo interpuestos luego de que el Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) retirara la publicidad de su marca Kolbi del programa, en medio de acusaciones de sátiras incómodas para el gobierno. El fallo obliga al Estado a restituir la pauta, un hecho que Cisneros denunció como “un uso indebido de los impuestos de los costarricenses”.
Fuerte discurso contra El Chinamo
En declaraciones difundidas este 23 de junio, Cisneros no se guardó nada:
“Óigame, costarricense, tome nota: con el dinero de sus impuestos, la Sala Cuarta quiere obligar al Estado a financiar programas, no de noticias, no, no, no, no, de entretenimiento chabacano y pachuco como El Chinamo”.
La diputada fue enfática en cuestionar la lógica detrás de pautar en un programa de entretenimiento ligero que, a su juicio, no contribuye en nada a la formación cívica o informativa del país.
“¿De cuándo acá los costarricenses utilizan programas como El Chinamo para informarse o para formar criterios sobre lo que ocurre en el país? ¿A cuenta de qué tenemos que financiar programas de un canal privado?”, reclamó con vehemencia.
Un detalle que no pasó inadvertido: Cisneros trabajó en Teletica
El Chinamo, que inició transmisiones en diciembre del 2000, es uno de los programas más icónicos de la televisión costarricense durante la época navideña. Su fórmula mezcla música en vivo, humor popular y dinámicas de concurso con un tono desenfadado que ha captado audiencias masivas durante más de dos décadas.
Paradójicamente, Pilar Cisneros trabajó por años en Teletica, la casa que produce El Chinamo. Fue parte del noticiario Telenoticias hasta su salida en 2013, cuando dejó el periodismo para asumir otras funciones y eventualmente saltar a la política con el Partido Progreso Social Democrático (PSD).
Sus críticos han señalado la aparente incongruencia de su postura actual, pues el programa se emitía con éxito mientras ella formaba parte del mismo canal.
El trasfondo legal del pleito
El conflicto que originó la disputa se remonta a decisiones del ICE en las que suspendió la pauta de Kolbi en El Chinamo, alegando criterios comerciales pero con versiones que apuntaban a represalias por sátiras en los famosos “chinaokes”, segmentos humorísticos del programa donde se hacen parodias políticas.
Varias personas presentaron recursos de amparo señalando censura y afectación a la libertad de expresión. La Sala Constitucional les dio la razón, ordenando revertir la decisión y garantizar el derecho a recibir la pauta de manera equitativa.
Para Cisneros, el fallo es un despropósito que obliga al Estado a usar recursos públicos para financiar contenido que considera de baja calidad.
“Nosotros lucharemos por democratizar la pauta para que usted se informe más y mejor. Obviamente no por medio de un chinaoke, ¡qué falta de respeto!”, dijo.
Una crítica más amplia a los medios tradicionales
Cisneros aprovechó la coyuntura para plantear una visión más general sobre el futuro de la publicidad estatal. Según la legisladora, los costarricenses ya no dependen de la televisión ni de los medios tradicionales para informarse, sino que consumen contenidos en plataformas digitales.
“La mayoría de gente se informa por redes sociales. Plataformas como YouTube, Instagram y TikTok crecen como la espuma. Y quienes dominan el debate son los influencers, no la prensa, ni la radio, ni el televisor”, afirmó.
También denunció lo que considera un “injusto negocio” de pocos grupos mediáticos que, a su criterio, se han beneficiado históricamente de millonarias partidas publicitarias estatales.
“No seguiremos con el injusto negocio de los cuatro gatos vivazos que acaparan una millonaria pauta”, señaló con dureza.
Reacciones encontradas en redes y política
Las declaraciones de Pilar Cisneros no pasaron desapercibidas. En redes sociales, usuarios se dividieron entre quienes la aplaudieron por denunciar el uso de fondos públicos para entretenimiento y quienes la tacharon de hipócrita por haber sido figura de Teletica durante años.
Otros recordaron que el pleito tiene matices políticos, ya que el programa ha parodiado duramente al gobierno de Rodrigo Chaves, del que Cisneros es férrea aliada en la Asamblea Legislativa. Para algunos, su molestia tiene menos que ver con el contenido del programa y más con el impacto de su humor político.
El Chinamo: tradición popular
El Chinamo es parte de la tradición decembrina costarricense desde hace 25 años. Su formato popular con música en vivo, concursos, humor y sátira política ha sido criticado y celebrado por igual. Para Teletica, se trata de uno de sus espacios con mayor rating en fin de año, atractivo para anunciantes como Kolbi, el BAC o diversas marcas locales.
La discusión sobre la pauta estatal en medios privados no es nueva, pero el fallo de la Sala IV la reactivó con fuerza. Ahora, el ICE y otras instituciones deberán replantear cómo asignan su publicidad, mientras figuras como Cisneros buscan regular o reformar esos mecanismos para evitar lo que llaman “gastos injustificados”.
Un debate abierto
La polémica seguramente continuará en la Asamblea Legislativa y en la opinión pública. El tema cruza libertades como la de expresión y comercio con la obligación del Estado de administrar con rigor los recursos públicos.
Para muchos costarricenses, la gran pregunta sigue siendo: ¿Debe el Estado pautar en programas de entretenimiento popular? ¿O es censura retirar pauta a espacios críticos del gobierno? El caso de El Chinamo reavivó esas discusiones, y la reacción encendida de Pilar Cisneros no hizo más que subirle la temperatura al debate.


