El caso por narcotráfico que enfrenta en Estados Unidos el exmagistrado y exministro costarricense Celso Manuel Gamboa Sánchez sumó nuevas pruebas: el FBI documentó en audio y video varios encuentros con agentes encubiertos en Costa Rica, según consta en declaraciones juradas remitidas al país por vía diplomática.
Grabaciones en el expediente de Texas
La información está incorporada en el expediente 4:25CR-142, abierto en la Corte del Distrito Este de Texas, que ya supera las 670 páginas.
De acuerdo con el testimonio del agente especial Torres, bajo juramento, Gamboa participó en varias reuniones con supuestos contactos vinculados al tráfico de drogas. Todas fueron registradas con equipos audiovisuales, lo que según la parte acusadora representa uno de los pilares de la imputación.
“El señor Gamboa sostuvo varios encuentros en los que recibió información y discutió posibles contactos; dichos encuentros fueron documentados en su totalidad mediante grabaciones audiovisuales”, indica el documento remitido por Estados Unidos.
Los primeros contactos
El primer acercamiento se habría dado a mediados de 2024, cuando Gamboa acudió solo y aseguró tener acceso privilegiado a expedientes judiciales en Costa Rica.
Según la versión del agente, desde el inicio mostró disposición a facilitar contactos dentro del sistema judicial y policial. Durante esa cita, los encubiertos le plantearon escenarios vinculados al narcotráfico, y él respondió ofreciendo conexiones con funcionarios estatales para supuesta protección de cargamentos.
En las semanas siguientes se realizaron al menos dos reuniones adicionales, en las que Gamboa reiteró su interés en intermediar entre las autoridades y los supuestos narcotraficantes.
La reunión clave de noviembre
Uno de los episodios más relevantes se produjo el 7 de noviembre de 2024 en San José. Ese día, Gamboa llegó acompañado de un supuesto coconspirador identificado como CC-1.
El reporte consigna que en esa ocasión se habló abiertamente sobre:
- Precio de la cocaína en Costa Rica, Guatemala y México.
- Conexiones en Miami para la compra y venta de droga.
- Rutas posibles de transporte de cocaína.
- Mecanismos de protección de cargamentos y acceso a información policial.
Todo el encuentro fue grabado en audio y video por dos agentes encubiertos identificados como FC-1 y FC-2.
El FBI resaltó que la presencia de un tercero confirmaba la existencia de una red más amplia de contactos, lo que reforzó la hipótesis de que Gamboa no actuaba de manera aislada.
Ruptura del contacto
Tras esa reunión, el comportamiento del exmagistrado cambió. De acuerdo con el agente Torres, Gamboa dejó de responder llamadas y mensajes, lo que marcó el final de la fase de acercamiento directo.
No obstante, las autoridades estadounidenses consideran que el material audiovisual recabado es suficiente para probar su rol como intermediario consciente y recurrente en operaciones de narcotráfico internacional.
Solicitud de extradición a Costa Rica
El proceso en Texas se sostiene también en notas diplomáticas presentadas por Washington a Costa Rica.
- Junio de 2024: se entregó la primera solicitud de detención y extradición.
- Febrero de 2025: se presentó una ampliación con las grabaciones como prueba independiente.
La documentación fue incorporada en el expediente costarricense 25-000071-0016-PE, con más de 673 folios, que la justicia nacional utiliza como base para analizar la petición de extradición.
Posibles sanciones
De ser hallado culpable en Estados Unidos, Gamboa podría enfrentar:
- Mínimo 10 años de prisión.
- Hasta cadena perpetua, conforme a la legislación federal estadounidense para delitos de conspiración y tráfico internacional de drogas.
El expediente enfatiza que su papel no fue marginal, sino el de un facilitador con acceso privilegiado a información judicial, lo que agrava la acusación.
Próximos pasos en Costa Rica
La justicia costarricense deberá valorar en los próximos meses la solicitud de extradición. Mientras tanto, el caso continúa recibiendo nuevas pruebas remitidas desde EE. UU., entre ellas las grabaciones y declaraciones de agentes federales.
Las autoridades norteamericanas consideran que estas evidencias eliminan dudas sobre la naturaleza de los vínculos entre el exmagistrado y las estructuras criminales investigadas.




