El Valle Central vivió un episodio inquietante: en menos de 24 horas, la capital fue estremecida por dos sismos superficiales, ambos acompañados de un misterioso retumbo subterráneo que provocó pánico en miles de personas.
Primer golpe: un trueno en la madrugada
El primero ocurrió a las 12:45 a. m. de este viernes 22 de agosto 2025 , con magnitud de 4,1 grados y epicentro en Barrio Tournón, San José. No solo fue el sacudón lo que despertó a la población, sino un estruendo bajo tierra, descrito por vecinos como un trueno estremecedor que recorrió la capital y zonas de Heredia.
Segundo movimiento: un eco aterrador en la tarde
Horas más tarde 4:55 p.m, la tierra volvió a temblar con 3,4 grados de magnitud, esta vez con menor intensidad, pero nuevamente acompañado de ese sonido inquietante. Los testimonios coinciden:
- “Se escuchó como un rugido desde abajo”, dijo un vecino de Tibás.
- “Parecía que algo tronaba dentro de la tierra”, comentó una estudiante de San Pedro.
¿Qué explican los sismólogos?
El Ovsicori-UNA no tienen muy claro lo que pasa, pero señalan que la secuencia podría estar vinculada a la activación de múltiples fallas locales en el corazón del Valle Central.
La sismóloga Floribeth Vega detalló que la región está atravesada por una red de fallas capaces de generar movimientos constantes:
“El Valle Central tiene fallas que generan mucha sismicidad, claro, muy pequeña, pero este movimiento de la madrugada sí se salió de lo que normalmente vemos”.
¿Un aviso de la tierra para San José?
Aunque la ciencia ofrece una explicación, el misterio permanece. En redes sociales, los comentarios reflejan el miedo colectivo:
- “Nunca había sentido un sismo con un ruido tan fuerte, fue aterrador”.
- “Se oyó como si la tierra estuviera tronando por dentro”.
Algunos insisten en que se trata de un fenómeno natural, otros de algo mas misterioso, pero lo cierto es que el estruendo que acompañó a estos sismos dejó a muchos con la sensación de que algo más grande podría estar gestándose bajo la superficie.
San José en alerta
En menos de un día, dos sismos con retumbos estremecieron la capital costarricense. Aunque no se han reportado daños graves, las rajaduras en casas, ventanales quebrados y el extraño ruido que acompañó a los movimientos mantienen a la población en vilo.
¿Se trata de simples fallas locales… o de algo más profundo que la tierra aún no ha revelado?




