San Salvador, 28 de septiembre de 2025. – El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, volvió a encender la polémica internacional tras declarar que no asistió a la Asamblea General de las Naciones Unidas porque, según él, “es inútil” y no valía la pena “perder el tiempo” en ese espacio.
El mandatario, reconocido por su estilo directo y confrontativo, publicó en su cuenta de X (antes Twitter) un mensaje en inglés donde explicó su ausencia y acompañó el texto con un video de su discurso del 2024.
“Esta vez me salté la Asamblea General de la ONU, me pareció inútil este año. Pero siempre pueden ver mi discurso del año pasado si quieren perder el tiempo como lo hice yo”, escribió Bukele.
Críticas contra la ONU y las organizaciones internacionales
Bukele ha mantenido una línea dura contra organismos multilaterales y ONG que lo han señalado por las violaciones a los derechos humanos en El Salvador. Desde 2022, el país vive bajo un régimen de excepción que permite detenciones sin orden judicial, medida que ha sido clave en su estrategia de seguridad contra las pandillas.
Aunque la ofensiva oficial ha logrado detener a más de 89.000 presuntos pandilleros y reducir los índices de homicidios a niveles históricos, organizaciones de derechos humanos denuncian que miles de inocentes fueron arrestados y permanecen en prisión. Datos oficiales revelan que al menos 8.000 personas han sido liberadas tras comprobarse su inocencia.
Popularidad interna vs. críticas internacionales
Pese a las críticas externas, Bukele goza de una de las mayores tasas de aprobación en América Latina, gracias al impacto de su “guerra contra las maras”. Para muchos salvadoreños, la política de mano dura ha devuelto la tranquilidad a barrios que durante décadas estuvieron dominados por el crimen organizado.
Su cercanía con Donald Trump, quien también cuestionó a la ONU esta semana, refuerza su imagen de líder que se opone al sistema internacional tradicional. Washington ve en Bukele a su principal aliado en Centroamérica, especialmente en temas de seguridad y migración.
En el video compartido por el mandatario, se le escucha asegurar que “el mundo libre ya no es libre” porque las calles han sido tomadas por el crimen organizado y porque las redes sociales “han sido obligadas por los gobiernos a censurar a sus usuarios”.
Un estilo que divide opiniones
Para sus seguidores, Bukele es un presidente valiente que enfrenta de frente al crimen y que no se somete a presiones de la comunidad internacional. Para sus detractores, es un líder autoritario que erosiona la democracia y limita libertades bajo el discurso de la seguridad.
El episodio de la ONU muestra nuevamente el choque de visiones: mientras el gobierno salvadoreño celebra los resultados de su estrategia, organismos internacionales insisten en que el precio que paga la democracia es demasiado alto.
