El productor Marvin Gómez cuestionó duramente las críticas del presidente sobre los vehículos utilizados en la marcha agrícola del 11 de noviembre, defendiendo que una Hilux o un tractor no son lujos, sino herramientas de trabajo.
Fecha: 13 de noviembre de 2025
Meta descripción: Agricultor de Cartago responde a Rodrigo Chaves tras críticas por Hilux y tractores en la marcha del agro. Afirma que son herramientas y no lujos.
La polémica que encendió al sector agro
La más reciente manifestación de agricultores en San José no solo dejó ver la tensión que enfrenta el sector, sino un choque directo entre los productores y el presidente Rodrigo Chaves. Durante su conferencia de prensa, el mandatario cuestionó los vehículos utilizados por los marchantes —especialmente las camionetas Hilux y tractores— insinuando que no correspondían al discurso de abandono que los gremios denuncian.
Pero la respuesta no tardó en llegar.
“¿Qué es lo que pretenden?”
Marvin Gómez, productor de la zona norte de Cartago, reaccionó con fuerza ante los señalamientos del presidente. Afirmó que las críticas revelan un profundo desconocimiento del trabajo en el campo y una contradicción con el llamado que el mismo Gobierno les hizo meses atrás: tecnificarse para ser más competitivos.
“Ustedes mismos incitaban al sector agro a que fuera más competitivo por medio de la tecnología. ¿Qué es lo que pretenden? ¿Visitar cualquier finca y encontrarse al agricultor de hace 50 años con un chonete, con su cuchillo y descalzo?”, expresó Gómez.
El productor recordó que tanto el presidente como el ministro de Agricultura habían insistido en la modernización de las fincas para mejorar la productividad nacional. Por eso, afirma, sorprende que ahora se pongan en duda las herramientas utilizadas para ese mismo objetivo.
Hilux y tractores: herramientas, no lujos
Gómez explicó que tanto los tractores como las camionetas Hilux son esenciales para las labores diarias del campo. Y más aún, muchas veces son equipos adquiridos mediante créditos que se pagan “poco a poco con el fruto del trabajo”, no artículos de lujo como insinuó el mandatario.
Según contó, el tractor sirve para preparar terrenos, cargar mercadería y, actualmente, para la cosecha de papa. La Hilux permite transportar productos desde la finca hasta las plantas de lavado, empacado o distribución.
El productor fue claro: opinar desde San José sobre la realidad del campo es sencillo, pero la agricultura requiere inversión constante, maquinaria, tecnología y un esfuerzo diario que el país necesita para llevar comida a la mesa de miles de familias.
El avance tecnológico no es un capricho
Una de las afirmaciones más contundentes de Gómez fue el recordatorio de que hoy las fincas utilizan incluso drones para fumigar, cuyo costo puede rondar entre ¢15 millones y ¢20 millones, además de sistemas de riego automatizados de precios similares a los de un tractor moderno.
“Los agricultores sí hemos atendido el llamado a modernizar. Por eso duele que ahora se critique que tengamos maquinaria que ustedes mismos pedían que adquiriéramos”, expresó.
Incomodidad en el sector agro
Para los productores, las declaraciones del mandatario no solo fueron injustas, sino ofensivas. Gómez aseguró que el sector está “dolido” por la forma en que el presidente se refirió a ellos y por insinuar términos como “decomisar” maquinaria que es completamente legal y necesaria.
Los agricultores rechazan firmemente cualquier insinuación de riqueza o privilegio. Según sostienen, quienes asistieron a la marcha no se han robado ninguna maquinaria; simplemente poseen las herramientas que requieren para cumplir con su labor.
¿Por qué marcharon los agricultores?
La marcha del 11 de noviembre, conocida como la Marcha Nacional de Agricultores por la Defensa de la Producción Nacional, reunió a productores de todo el país. El objetivo fue denunciar lo que consideran un abandono institucional, la ausencia de una política pública sólida para el agro y el impacto que ha tenido la apertura de importaciones sin controles adecuados.
Los gremios advierten que estas decisiones han provocado un deterioro acelerado de las condiciones económicas del sector rural y ponen en riesgo la soberanía alimentaria del país. También exigen modificaciones urgentes a las políticas del Gobierno de Rodrigo Chaves.
Lo que está en juego para el agro costarricense
Para los productores, la crítica no es solo sobre vehículos o maquinaria. El trasfondo es más profundo: se sienten señalados por invertir en tecnología mientras, paralelamente, se les exige ser competitivos frente a mercados internacionales.
El choque revela una desconexión cada vez más evidente entre la realidad del campo y el enfoque político aplicado desde la capital. Y, para muchos, representa una falta de respeto hacia un sector que asegura seguir trabajando, aun en condiciones adversas, para sostener la producción nacional.




