El tercer Chinaoke de El Chinamo 2025 generó molestia en la Municipalidad de Puntarenas, luego de que su alcalde solicitara a Teletica frenar la grabación del video por considerar que afectaba la imagen del cantón. Aun así, la parodia salió al aire con una fuerte crítica a la criminalidad, el alto costo del turismo y el deterioro ambiental en Costa Rica.
El Chinaoke volvió a encender la polémica. Este martes 16 de diciembre, Teletica transmitió el tercer Chinaoke de la temporada 2025 de El Chinamo, una parodia musical que apunta directamente a los problemas que enfrenta el turismo costarricense y que, antes de su grabación, ya había provocado el malestar del alcalde de Puntarenas.
El video, titulado “Popurrí para despedir al turista”, versiona canciones de Juan Gabriel y Luis Miguel, y plantea una crítica directa a temas sensibles como la criminalidad, los altos precios en zonas costeras, el trato al turista nacional y el deterioro ambiental en destinos tradicionales.
La controversia no surgió tras la transmisión. A inicios de noviembre, la producción de los Chinaokes sostuvo una reunión virtual con Randall Chavarría, alcalde de Puntarenas, para comunicarle la intención de grabar parte del material en diferentes puntos del cantón.
Un Chinaoke que incomodó antes de salir al aire
Durante ese encuentro, el equipo explicó el enfoque del video y los mensajes que se abordarían. Sin embargo, días después, el jerarca municipal respondió mediante un oficio formal dirigido a la Televisora de Costa Rica, en el que expresó su oposición a la producción.
En el documento MP-AM-OF-3675-11-2025, Chavarría advirtió que el contenido del Chinaoke podría dañar la imagen del cantón y afectar directamente su economía.
“Un mensaje negativo podría desalentar la visita, reducir la llegada de turistas nacionales y extranjeros y causar un impacto económico real, afectando el desarrollo de todo el cantón central”, señala la carta.
La advertencia institucional de la Municipalidad
En el mismo oficio, la Municipalidad manifestó su “profunda molestia” y emitió una advertencia institucional, solicitando que se reconsiderara la grabación en Puntarenas y que se tomaran en cuenta los aspectos positivos del cantón.
Entre los puntos expuestos, la Alcaldía pidió valorar otros destinos del país para abordar los problemas del turismo, sin involucrar directamente a Puntarenas.
“Existen muchos otros destinos y playas del país donde podrían perfectamente lograr el objetivo de su video, sin necesidad de involucrar a Puntarenas, un cantón que se ha esforzado por mantenerse accesible”, indica el texto.
Además, el oficio solicitaba actuar con sensibilidad, ética y compromiso hacia las comunidades que dependen del turismo para su sustento diario.
La parodia salió al aire pese a la oposición
A pesar de la solicitud formal, el Chinaoke fue grabado y transmitido. En el video se presenta una visión crítica de un país que, según la parodia, ahuyenta a los turistas por la inseguridad, el alto costo de vida y la pérdida de espacios naturales.
Uno de los fragmentos más comentados del tema dice:
“¿Es esto Costa Rica Esencial?
Le robaron ya la playa a nuestra gente,
mientras siguen matando a puro inocente.
El ‘Pura vida’ se nos va”.
El mensaje apunta a una contradicción entre la imagen internacional del país y la realidad que enfrentan tanto visitantes como costarricenses.
Leo Van Schie y la crítica ambiental
Uno de los momentos más llamativos del Chinaoke es la participación de Leo Van Schie, recordado por su papel en La Media Docena. En la parodia, interpreta a un turista extranjero decepcionado por los cambios en el país.
Cerca del Faro de Puntarenas, su personaje canta:
“¿Aún hay monitos? ¿Dónde están las playas bonitas?
Yo quiero pasar un buen rato,
entonces me voy para Las Bahamas”.
La escena refuerza la crítica al daño ambiental, la pérdida de biodiversidad y el impacto del desarrollo desordenado en las zonas costeras.
Chinaokes, crítica social y polémica recurrente
No es la primera vez que los Chinaokes generan incomodidad. En temporadas anteriores, estos segmentos han provocado reacciones desde instituciones públicas y figuras políticas, debido a su tono satírico y su crítica directa a problemas estructurales del país.
Para muchos televidentes, el Chinaoke funciona como una válvula de denuncia social; para otros, representa un riesgo para la imagen de sectores sensibles como el turismo.
Un debate que va más allá del entretenimiento
El caso del Chinaoke de Puntarenas abre nuevamente el debate sobre los límites de la sátira, la libertad de expresión y la responsabilidad social de los medios.
Mientras la Municipalidad defiende la necesidad de proteger la imagen del cantón, el video pone sobre la mesa problemáticas que afectan al país y que, según sus creadores, no pueden seguir ignorándose.




