Sin collar, sin dueño y sin rumbo claro, pero con una decisión firme. Así llegó La Negra, una perrita callejera que apareció un día cualquiera en la sucursal de Hyundai Liberia y terminó encontrando algo que muchos buscan toda la vida: un lugar donde pertenecer.
La historia, dada a conocer por el periodista Andrey Castro de NTG Costa Rica, rápidamente se volvió viral por una razón simple y poderosa: habla de empatía, comunidad y corazón tico.
Llegó sola… y decidió quedarse
Meses atrás, una perrita flaca, callada y algo desconfiada cruzó la entrada del concesionario. No traía historia conocida ni señales de tener hogar. Al inicio, el personal pensó que sería una visita pasajera, pero el tiempo demostró otra cosa.
“Pensamos que era de paso, pero volvió todos los días. Se sentaba a vernos trabajar, nos seguía, se echaba cerca… al final entendimos que ella nos había escogido”, recuerda Alex Carvajal, gerente de ventas de la sucursal.
Desde entonces, La Negra dejó de ser visitante para convertirse en parte del equipo.
Un cuidado que se volvió trabajo en equipo
Sin necesidad de reuniones formales ni discursos, el personal empezó a organizarse. Hoy, el bienestar de La Negra es un esfuerzo colectivo:
- Alimentación diaria
- Agua fresca
- Visitas al veterinario
- Medicamentos y accesorios
- Traslados cuando ha sido necesario
Todo coordinado mediante un chat interno, donde cada colaborador aporta su granito de arena.
Más que querida: una aliada en seguridad
Con el tiempo, La Negra no solo recibió cariño, sino que también empezó a devolverlo. En el área de Seguridad, su presencia se volvió clave, especialmente al caer la tarde.
“Después de las cinco y media, es otro oficial más. Si escucha algo afuera, ladra y avisa. Tiene un instinto increíble”, comentan quienes comparten turno con ella.
Su rol como “guardiana” nació de forma natural, demostrando que la lealtad no se entrena: se siente.
Un carnet que simboliza algo más grande

A casi un año de su llegada, la historia suma un capítulo especial: La Negra recibirá su carnet oficial, convirtiéndose en la primera colaboradora canina de la marca en Costa Rica.
Más allá del gesto simbólico, el carnet representa algo profundo: el reconocimiento a una vida que encontró segunda oportunidad.
Un símbolo del corazón tico
De perrita callejera a compañera de trabajo, La Negra se transformó en un ejemplo vivo de lo que pasa cuando se abre la puerta —y el corazón— sin prejuicios.




