El Organismo de Investigación Judicial (OIJ) descubrió y desmanteló un negocio ilegal de animales exóticos en este cantón del sur del país, tras allanar tres comercios que comercializaban especies que no son originarias de Costa Rica y cuya venta está prohibida.
Operativo en tres locales comerciales
Según la información oficial, los agentes judiciales encontraron en los locales roedores tipo jerbos —originarios de zonas áridas de África y Asia—, ranas africanas y tortugas. La venta de estos ejemplares está prohibida por la legislación nacional debido a que representan un riesgo para la biodiversidad y pueden ser portadores de enfermedades.

“La investigación se inició tras recibir información de que en estos lugares se estaba comercializando este tipo de animales”, indicó la oficina de prensa judicial.
El decomiso se realizó en coordinación con el Servicio Nacional de Salud Animal (Senasa) y el Sistema Nacional de Áreas de Conservación (Sinac), entidades que ahora tienen bajo custodia a los ejemplares para su respectivo manejo y valoración.

Amenaza para la fauna y la salud
La introducción de especies exóticas al país puede tener consecuencias graves, como la transmisión de enfermedades a animales silvestres y domésticos, y la competencia por alimento y hábitat con especies nativas. Esto puede alterar ecosistemas enteros y poner en riesgo especies en peligro de extinción.
Un delito con penas severas
En Costa Rica, la Ley de Conservación de Vida Silvestre prohíbe la captura, tenencia, transporte y comercialización de especies exóticas sin permisos especiales. Las sanciones pueden incluir multas millonarias y hasta prisión, dependiendo de la gravedad del caso.

Llamado a la denuncia ciudadana
Las autoridades instan a la población a denunciar cualquier caso de comercio ilegal de fauna silvestre. El OIJ recuerda que la compra de estos animales no solo es ilegal, sino que también contribuye al sufrimiento animal y a la destrucción de ecosistemas.




