Lo que parecía un simple temblor de magnitud 4,1 terminó convirtiéndose en un episodio inquietante para miles de vecinos de San José y el Gran Área Metropolitana. No fue solo el movimiento de tierra lo que alarmó a la población, sino un misterioso crujido que se escuchó segundos antes de que comenzara a sacudirse la capital.
Un ruido extraño que heló la sangre
El Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Costa Rica (OVSICORI-UNA) confirmó que el sismo ocurrió a las 12:45 a. m. con 36 segundos, pero lo que no pasa desapercibido son los testimonios de quienes afirman haber escuchado un ruido similar a un crujido metálico o un rugido subterráneo.
“Fue como si algo se quebrara debajo de la tierra, un sonido fuerte y seco, y de pronto comenzó el temblor. Pensé que se abría el piso”, relató un vecino de Tibás.
Reportes en toda la capital
Los comentarios en redes sociales no tardaron en viralizarse. Vecinos de Tibás, Curridabat, Escazú y San Pedro coincidieron en que no fue el típico “retumbo” de otros sismos, sino un sonido seco y escalofriante que hizo pensar en una explosión subterránea o el colapso de alguna estructura.
“Jamás había escuchado algo así. El ruido me asustó más que el temblor”, señaló otra vecina de Pavas.
¿Qué pudo provocar el crujido?
Expertos señalan que, en ocasiones, los sismos superficiales generan sonidos extraños debido a la liberación brusca de energía y el choque de placas tectónicas. Sin embargo, el “crujido” reportado anoche no es habitual y será analizado en detalle por los especialistas del OVSICORI.
Lo cierto es que la coincidencia de cientos de reportes ciudadanos aumenta la intriga sobre lo ocurrido.
Un recordatorio de la vulnerabilidad del país
Costa Rica, al estar ubicada sobre una de las zonas más sísmicamente activas del planeta, enfrenta constantemente este tipo de episodios. Sin embargo, el misterioso ruido previo al temblor ha despertado una mezcla de miedo y curiosidad entre la población.

Autoridades de la Comisión Nacional de Emergencias (CNE) instaron a no difundir rumores, pero sí recalcaron la importancia de estar preparados: rutas de evacuación claras, botiquín de emergencia y planes familiares actualizados.
Pánico en la madrugada
El temblor y el crujido no dejaron daños materiales graves, pero sí una sensación de incertidumbre colectiva. Las líneas de emergencia reportaron decenas de llamadas de ciudadanos que, entre asustados y confundidos, pedían explicaciones inmediatas.
En barrios como Zapote y Hatillo, varios vecinos pasaron el resto de la madrugada sin poder conciliar el sueño, temiendo nuevas réplicas o un evento mayor.




