La hija de Rodrigo Badilla asegura que un sueño le reveló la ubicación de su padre desaparecido, hallado sin vida en Pico Blanco tras 11 días de búsqueda.
La desaparición de Rodrigo Badilla Valverde, de 48 años, llegó a un triste desenlace tras 11 días de intensa búsqueda en las montañas de Pico Blanco, Escazú. Su cuerpo fue localizado la mañana del jueves 4 de septiembre gracias a la fe y perseverancia de su hija, quien aseguró haber recibido en sueños la ubicación exacta donde se encontraba.
El sueño que guió la búsqueda
María José Badilla, hija del fallecido, relató en sus redes sociales que la noche anterior soñó con su papá, quien le indicó con claridad el sitio donde debían buscar.
“Ayer soñé con mi papá donde él me decía la ubicación exacta de donde estaba y con la fe en Dios y ayuda logré llegar a él”, escribió la joven junto a una fotografía en homenaje.
Su testimonio conmovió a cientos de personas, quienes habían seguido de cerca el caso desde el 25 de agosto, día en que se perdió el rastro de Rodrigo cuando salió a trabajar.
La labor de la familia y un baquiano
La búsqueda no se detuvo pese a la complejidad del terreno. Junto a la familia, se sumó Yosen Rosas, un experimentado baquiano de la zona, quien fue finalmente quien localizó el cuerpo de Badilla en un sector de difícil acceso.
El hallazgo puso fin a la angustia de parientes y allegados, que no descansaron hasta dar con él.
Escena bajo investigación
Al lugar llegaron oficiales de la Cruz Roja y del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), quienes realizaron el levantamiento del cuerpo y las diligencias correspondientes.
Durante 11 días, los cuerpos de rescate desplegaron drones con cámaras térmicas, perros entrenados y personal especializado, sin lograr ubicarlo. El difícil relieve de Pico Blanco, considerado el cuarto cerro más alto de la Gran Área Metropolitana, complicó cada operativo de rastreo.

Una vida dedicada al trabajo y la familia
Rodrigo Badilla era reconocido por su negocio de repuestos y por la cercanía con sus seres queridos. Según su familia, siempre mantenía contacto durante el día, por lo que su ausencia inmediata encendió las alarmas.
Hoy, su hija y familiares se aferran a los recuerdos y al amor que él dejó en vida, agradeciendo la solidaridad de quienes se sumaron a la búsqueda.




