La pequeña Camila, de solo 7 años, ha pasado por exámenes, cirugías y viajes a Europa sin obtener respuestas claras. Hoy, sus padres toman la decisión más difícil desde que empezó esta lucha: detener el año escolar para dejarla descansar.
La familia del experiodista de Teletica Deportes, Diego Brenes, y de la actriz Sandra “Sany” Solórzano, reconocida por su participación en el programa ¡Qué buena tarde!, enfrenta uno de los momentos más desgarradores desde el inicio de la batalla por comprender la compleja enfermedad que aqueja a su hija Camila, de apenas 7 años.
A pesar de la esperanza que representaba recurrir a especialistas en el prestigioso Hospital Sant Joan de Déu, en Barcelona, los resultados más recientes no hicieron más que profundizar la incertidumbre. Los médicos han sido claros: no existe todavía un diagnóstico definitivo que explique sus síntomas.
Un síndrome que desconcierta a especialistas en Europa
Desde hace siete años, Camila ha presentado episodios recurrentes de fiebre alta, dolor severo y síntomas inesperados. Su diagnóstico provisional apunta a un síndrome PFAPA o Marshall, el cual causa fiebre periódica en la niñez. Sin embargo, en el caso de Cami, incluso médicos de alto nivel han reconocido que se trata de un cuadro clínico atípico.

La actriz explicó que los médicos en Barcelona detectaron lesiones cutáneas y manifestaciones poco comunes, lo que dificulta encajar los síntomas dentro del síndrome conocido.
“Me tomó tres semanas aceptar esta tristeza. Pero seguimos. Nuestra esperanza no se apaga”, expresó Solórzano sobre este nuevo golpe emocional.
Una cirugía sin respuestas y el dolor de no ver avances
Con el objetivo de reducir sus crisis, Camila fue sometida a una cirugía que suele mejorar la condición de muchos pacientes con síndrome PFAPA. Sin embargo, en su caso, no hubo ninguna mejora.
Lejos de acercarse a una respuesta, la familia se enfrenta ahora a un panorama más complejo: más preguntas que respuestas, más incertidumbre que caminos claros.
A pesar de ello, la familia continúa firme, impulsada por el amor y la resiliencia. Tanto Sandra como Diego han afirmado que la lucha no termina aquí, y que harán todo lo que esté en sus manos para encontrar una solución.
Una niña valiente que no deja de sonreír
Cada semana, Camila enfrenta episodios de fiebre alta, dolor y agotamiento. Sus crisis son tan frecuentes que le impiden tener una rutina escolar, jugar como cualquier niña o llevar una vida normal. Pero aun así, su familia asegura que no pierde la sonrisa.
“Tiene una forma de iluminar incluso los días más duros”, dijo su mamá, recordando que su fuerza da ánimo al resto de la familia.
“Necesitamos parar”: la decisión de suspender el año
Luego de meses de viajes al extranjero, múltiples evaluaciones y tratamientos sin resultados, la familia tomó la decisión más difícil: detener el año escolar y dejar que Camila descanse el resto del 2025.
Esta pausa no es un final, sino una estrategia para recuperar energía, fortalecer la salud emocional y replantear los próximos pasos.
Ya les han indicado que podrían retomar exámenes en 2026, con la posibilidad de consultar en Estados Unidos si su condición lo permite.
Un agradecimiento íntimo que nace desde el cansancio y la esperanza
El mensaje de Sandra concluye con un profundo agradecimiento hacia quienes los han acompañado con afecto, apoyo económico y oraciones.
“Gracias a quienes han estado con nosotros. Su cariño sostiene nuestros días más difíciles.”
La lucha por un diagnóstico continúa. La familia de Camila permanece unida, aprendiendo a vivir día a día con la esperanza como motor, aunque no existan certezas médicas.

