Tome pal pinto

Chaves no aguantó críticas de los manifestantes en medio de un discurso y les echó la Policía.

Rodrigo Chaves en conferencia de prensa, hablando sobre su posible candidatura para liderar el Congreso.
El presidente Rodrigo Chaves durante una conferencia de prensa en la que mencionó la posibilidad de renunciar a Zapote para aspirar a liderar la Asamblea Legislativa. Congreso

Durante la conmemoración del Día de la Abolición del Ejército en San José, un grupo de manifestantes lanzó consignas en contra del presidente Rodrigo Chaves Robles. Molesto por los gritos, Chaves ordenó la intervención de la Fuerza Pública de Costa Rica, lo que derivó en una nueva polémica por represión a la protesta ciudadana.

Un acto simbólico que terminó en confrontación

El 1 de diciembre, fecha en la que Costa Rica conmemora la abolición de su ejército un hito histórico que marcó su vocación pacifista se realizó un acto oficial frente al Museo Nacional de Costa Rica, en la Plaza de la Democracia, como parte de las celebraciones.

Pero lo que comenzó como una ceremonia de recuerdo del valor histórico de la abolición, derivó en una escena de tensión. Un grupo de ciudadanos comenzó a gritar consignas críticas hacia el mandatario en medio del discurso protocolario. Fue en ese momento cuando la tensión escaló.

“¡Fuera!”, “¡Fuera!”, se escuchaba entre abucheos, mientras otros asistentes coreaban a favor del presidente. Molesto por los gritos, Chaves calificó a los manifestantes como “un grupito chiquito de malcriados” que “ni siquiera dejan dar un discurso ni escucharlo con respeto”.

Tras varios minutos de altercado verbal, el presidente ordenó a la Fuerza Pública intervenir, lo que derivó en la presencia policial entre quienes protestaban y simpatizantes del mandatario.

Voces de protesta y un precedente preocupante

Los manifestantes buscaban visibilizar su descontento con las políticas de gobierno, y aprovecharon la cita solemne para expresar su rechazo, usando su derecho a manifestarse como plataforma.

Muchas voces en redes y foros defensores de derechos ciudadanos ya advierten que este tipo de intervenciones policiales en actos simbólicos —donde había presencia de civiles que simplemente expresaban opiniones críticas— podría configurar una tendencia peligrosa: la criminalización de la disidencia.

La reacción del presidente, usando un acto oficial como escenario para un pulso entre críticas y apoyo, marca un riesgo para la libertad de expresión en un contexto conmemorable.

Contexto de descontento generalizado con el gobierno

Este incidente no ocurre en el vacío. En las últimas semanas, Costa Rica ha vivido una serie de manifestaciones masivas —como la marcha del 11 de noviembre convocada bajo el lema “Sí a la democracia, no a la dictadura” — donde sindicatos, estudiantes, agricultores, docentes y ciudadanos han mostrado descontento con políticas del gobierno en temas de salud, educación, agro y derechos sociales.

Organizaciones agrarias han denunciado abandono estatal, mientras sindicatos advierten de recortes presupuestarios y precarización de servicios públicos.

En ese marco, la protesta durante la celebración del Día de la Abolición del Ejército puede leerse como parte de un ciclo de cuestionamientos crecientes hacia las decisiones del gobierno —una voces ciudadanas molestas que buscan hacerse escuchar, incluso en espacios simbólicos.

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