La inteligencia artificial ya participa en procesos que antes dependían casi por completo de una persona: revisar currículums, ordenar candidatos, identificar perfiles y acelerar contrataciones. Pero esa comodidad trae una pregunta incómoda: ¿puede un algoritmo discriminar a alguien que busca trabajo?
Especialistas advierten que sí existe ese riesgo cuando los sistemas aprenden de datos que contienen patrones históricos o sociales sesgados.
El problema puede comenzar en los datos
Una investigación académica analizó cerca de 361.000 currículums ficticios enviados a distintos modelos de inteligencia artificial. Los investigadores mantuvieron iguales variables como experiencia, formación y habilidades, pero modificaron características sociales de los candidatos.
El estudio encontró diferencias en las valoraciones según género y raza. Esto no significa necesariamente que una empresa programe deliberadamente una herramienta para excluir personas, sino que los modelos pueden reproducir patrones presentes en los datos con los que fueron entrenados.
¿Qué pasa en Costa Rica?
El país todavía no cuenta con una regulación específica que obligue a informar a un candidato cuando un proceso de selección, evaluación o desvinculación laboral utiliza inteligencia artificial.
Sin embargo, la discriminación laboral sí está prohibida. El artículo 404 del Código de Trabajo protege frente a diferencias basadas en condiciones personales que no estén relacionadas con la idoneidad para el puesto.
Por eso, expertos recomiendan que las empresas no deleguen decisiones sensibles exclusivamente a sistemas automatizados y que realicen auditorías periódicas para detectar posibles sesgos.
Una nueva habilidad para quien busca empleo
Para los candidatos, entender cómo funcionan filtros automatizados, redactar currículums claros y utilizar palabras relacionadas con la vacante puede adquirir cada vez más peso. En Tome Pal Pinto seguimos tanto las novedades de Tecnología como las oportunidades de empleo que están cambiando con estas herramientas.




