El aumento de los aranceles que impuso Donald Trump a Costa Rica podría golpear con fuerza sectores estratégicos.
El reciente anuncio de que los aranceles aplicados a productos costarricenses en Estados Unidos subirán del 10% al 15% provocó un terremoto en los círculos empresariales y académicos. La decisión, atribuida a la política de “América Primero” que promueve el presidente Donald Trump, amenaza con desestabilizar tres áreas vitales de la economía nacional: la atracción de inversión extranjera, el turismo y las exportaciones.
Economistas y especialistas advierten que, aunque el país ha demostrado resiliencia en situaciones anteriores, la medida podría convertirse en un obstáculo serio para el crecimiento económico y la generación de empleo en los próximos meses.
Inversión extranjera en riesgo: señales de alerta
Uno de los sectores más golpeados por esta medida sería la inversión extranjera directa (IED). Costa Rica ha sido históricamente un imán para empresas internacionales, especialmente en el sector tecnológico y de manufactura avanzada. Sin embargo, el panorama empieza a oscurecerse.
El economista Leiner Vargas, del Centro Internacional de Política Económica para el Desarrollo Sostenible (CINPE-UNA), advierte que las decisiones políticas de Trump podrían desalentar a las empresas estadounidenses:
“Esto nos coloca en una situación muy vulnerable porque las decisiones empresariales ya no dependen de la lógica de mercado, sino de la voluntad política de un gobierno. Trump ha sido claro en que quiere que las cadenas productivas regresen a Estados Unidos, lo cual es una amenaza directa para países como Costa Rica”, explicó.
El antecedente más preocupante fue la salida de Intel de su planta de ensamblaje y la reciente retirada de la transnacional Qorvo, que dejó al descubierto la fragilidad del país para mantener inversiones de largo plazo. Con los aranceles más altos, el temor es que nuevas empresas sigan este camino.

Turismo: el sector que ya venía en descenso
El turismo, considerado uno de los motores de la economía costarricense, también está en la mira. Según datos de la Universidad Nacional (UNA), en nueve de los últimos diez meses el ingreso de turistas mostró caídas significativas, con la excepción de abril, cuando la Semana Santa dio un respiro.
La economista Roxana Morales, del Observatorio Económico y Social de la UNA, sostiene que el impacto de los aranceles podría sentirse directamente en el bolsillo de los viajeros estadounidenses:
“Si los productos y servicios que consumen los estadounidenses suben de precio debido a los aranceles, muchas familias podrían optar por cancelar o posponer sus viajes. Esto afectaría directamente a Costa Rica, que depende en gran parte del turismo proveniente de Estados Unidos”, comentó.
En un contexto donde la competencia turística global se ha intensificado y destinos como México, República Dominicana y Colombia ofrecen paquetes más baratos, Costa Rica podría perder atractivo si el costo de viajar al país aumenta para el turista norteamericano.
Exportaciones: el golpe más directo
El tercer pilar amenazado es el de las exportaciones, uno de los grandes motores de ingreso para la economía nacional. Entre enero y junio de 2025, Costa Rica exportó bienes por $8.990 millones, un crecimiento de casi $1.000 millones frente al mismo periodo de 2024. Sin embargo, con los nuevos aranceles, este crecimiento podría frenarse.
Los dispositivos médicos representan un 47% de las exportaciones ticas, seguidos por la piña (6%) y el banano (4%). Estos productos podrían perder competitividad frente a los ofrecidos por países como Colombia, Chile o Perú, que seguirán enfrentando un arancel del 10% y no del 15% como Costa Rica.
“Ese 5% adicional puede ser la diferencia entre mantener márgenes de ganancia o perderlos”, señaló Vargas. Morales coincidió en que si los precios de los productos costarricenses suben para los consumidores en Estados Unidos, estos podrían preferir alternativas de otras naciones latinoamericanas.
Gobierno busca alternativas
El ministro de Comercio Exterior, Manuel Tovar, reconoció que la situación expone la fragilidad de la economía nacional y confirmó que se mantienen conversaciones con autoridades estadounidenses para buscar un acuerdo más favorable.
“Estamos explorando mecanismos bilaterales para minimizar el impacto. Costa Rica ha sido un socio estratégico de Estados Unidos en temas comerciales, ambientales y de seguridad, por lo que apelaremos a esa relación histórica”, afirmó Tovar.
A pesar de los esfuerzos, los expertos coinciden en que el país deberá diversificar sus mercados de exportación y reducir su dependencia de Estados Unidos, que actualmente concentra la mayor parte de las ventas externas.
¿Qué significa para los costarricenses?
Los efectos podrían sentirse en varias áreas de la vida cotidiana:
- Menor inversión extranjera: menos empleos en zonas francas y reducción en proyectos de innovación.
- Turismo debilitado: caída en ingresos para hoteles, restaurantes y pymes ligadas al sector.
- Exportaciones menos competitivas: impacto en la producción agrícola, en la industria médica y en la cadena logística.
Si bien todavía es temprano para medir el impacto real, las señales son claras: Costa Rica enfrenta un reto complejo que pondrá a prueba su capacidad de adaptación y negociación internacional.
Un panorama incierto es lo que se espera, los aranceles de Trump no solo representan una medida comercial, sino también una advertencia sobre la necesidad de que Costa Rica diversifique sus mercados, fortalezca su competitividad y reduzca su dependencia de un solo socio estratégico.
El país está ante un punto de inflexión: o aprovecha la coyuntura para reinventar su modelo económico, o corre el riesgo de quedar atrapado en una vulnerabilidad estructural que podría costarle miles de empleos y millones en inversión.




