El padre Jeison Víquez pidió al Gobierno escuchar a las familias trabajadoras antes de tomar decisiones que afecten el costo de vida. La presidenta respondió que no aumentará ni creará nuevos impuestos.
Un mensaje directo, cargado de preocupación social, marcó las celebraciones por la Anexión del Partido de Nicoya este fin de semana. Durante una sesión solemne del Concejo Municipal de Nicoya, el sacerdote Jeison Víquez Acuña, de la diócesis de Tilarán, aprovechó su intervención para pedirle a la presidenta Laura Fernández y a su equipo de Gobierno que no olviden la realidad económica de muchas familias costarricenses.
El religioso se refirió especialmente al debate sobre posibles cambios al IVA de productos de la canasta básica, una discusión que ha generado inquietud entre consumidores, trabajadores y pequeños productores.
“Detrás de cada estadística hay una familia”
Frente a autoridades de Gobierno y representantes locales, el sacerdote recordó que gobernar no puede reducirse únicamente a balances, cifras fiscales o indicadores económicos.
“Gobernar no consiste únicamente en administrar recursos, equilibrar presupuestos o alcanzar buenos indicadores económicos. Gobernar significa servir a personas concretas”, expresó Víquez.
El mensaje fue claro: detrás de cada impuesto, cada ajuste y cada decisión financiera hay hogares que enfrentan el aumento en alimentos, alquileres, transporte, medicamentos y servicios básicos.
Pide responsabilidad fiscal, pero también justicia
El sacerdote reconoció que Costa Rica necesita manejar responsablemente sus finanzas públicas, pero insistió en que cualquier medida tributaria debe valorar su impacto en quienes tienen menos capacidad económica.
“Las cuentas del Estado no pueden equilibrarse desequilibrando la mesa de las familias”, manifestó durante su discurso.
Además, señaló que los impuestos no afectan de la misma manera a todos los sectores: mientras algunas personas tienen mayor margen económico, otras apenas logran cubrir sus necesidades al final de cada mes.
Víquez también pidió que el desarrollo del país no se mida solo por la recaudación estatal, el crecimiento económico o la reducción del déficit fiscal, sino por la calidad de vida de los sectores más vulnerables.
“¿Cómo viven nuestros pobres, nuestros adultos mayores, nuestros agricultores y pescadores? ¿Cómo están llegando nuestras familias al final del mes?”, cuestionó el religioso.
“Escuchen al pueblo”
Antes de finalizar, el sacerdote lanzó un llamado a escuchar a quienes muchas veces no tienen acceso a los espacios donde se toman las decisiones nacionales.
Pidió tomar en cuenta la voz de trabajadores, agricultores, educadores, jóvenes y familias de escasos recursos antes de aprobar medidas que puedan encarecer la vida.

Según reportó La Voz de Guanacaste, tras el acto la presidenta Laura Fernández respondió que durante su administración no impulsará aumentos ni nuevos impuestos.
“Ninguna familia humilde ni ninguna familia de la clase trabajadora de Costa Rica puede ver en mí una amenaza de que voy a aumentar el IVA o que voy a inventarme nuevos impuestos”, afirmó la mandataria.
El momento se volvió comentado en redes sociales, donde muchas personas destacaron que el sacerdote llevó al acto oficial una preocupación que está presente en miles de hogares: que la responsabilidad fiscal no termine golpeando la mesa de las familias ticas.
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