El curso lectivo 2026 marcará un cambio profundo en la educación secundaria costarricense. El Ministerio de Educación Pública eliminará el arrastre y el adelantamiento de materias, una modalidad vigente por más de 15 años.
A partir del próximo año, los estudiantes que reprueben una o más asignaturas deberán repetir el nivel completo, sin posibilidad de avanzar parcialmente en otras materias. La medida aplicará exclusivamente en secundaria y ya fue oficialmente confirmada por el Ministerio de Educación Pública (MEP).
Decisión respaldada por el Consejo Superior de Educación
La eliminación del arrastre forma parte del nuevo Reglamento de Evaluación de los Aprendizajes y la Conducta (REAC), aprobado recientemente por el Consejo Superior de Educación, por lo que su aplicación será obligatoria en todos los centros educativos de secundaria, tanto públicos como privados.
El ministro de Educación, José Leonardo Sánchez, explicó que la decisión responde a un diagnóstico institucional que evidenció que el arrastre no cumplía con su objetivo pedagógico.
“Muy pocos estudiantes lograban realmente adelantar contenidos. En la práctica, el sistema generó más complicaciones académicas y administrativas que beneficios reales”, afirmó el jerarca.
Un mecanismo que terminó desordenando el proceso educativo
De acuerdo con el MEP, el arrastre de materias provocó fragmentación del proceso educativo, dificultades para el seguimiento académico y serios problemas en la organización de horarios y grupos.
Uno de los puntos más críticos fue el impacto en estudiantes con sobreedad, quienes permanecían varios años en el sistema arrastrando asignaturas sin cerrar un ciclo completo, lo que prolongó el rezago escolar y debilitó el acompañamiento pedagógico efectivo.
Un sistema creado para evitar la exclusión… pero con resultados limitados
El arrastre fue implementado en 2009 mediante el Decreto Ejecutivo N.° 35355-MEP, como una estrategia para reducir la exclusión educativa en secundaria. Permitía que estudiantes de III Ciclo y Educación Diversificada adelantaran materias aprobadas del nivel siguiente, mientras repetían únicamente las reprobadas.
Sin embargo, los datos oficiales muestran que el impacto fue limitado.
Entre 2016 y 2021, 38.448 estudiantes utilizaron esta modalidad, pero las evaluaciones internas concluyeron que no se lograron mejoras sostenidas ni en el rendimiento académico ni en la permanencia educativa.
Respaldo técnico desde dentro del MEP
La exviceministra académica Rocío Solís, funcionaria de carrera del MEP, respaldó la eliminación del arrastre al señalar que con el tiempo se convirtió en una solución administrativa y no educativa.
Según explicó, el sistema:
- Desordenó los procesos de enseñanza
- Dificultó el acompañamiento académico real
- Normalizó la repitencia parcial sin atacar las causas del rezago
Además, advirtió que cursar materias de distintos niveles y con grupos etarios diversos afectó la motivación estudiantil y, en algunos casos, incrementó el riesgo de deserción.
Un cambio que reabre el debate educativo
La eliminación del arrastre redefine el concepto de repitencia en secundaria y plantea un nuevo reto para el sistema educativo: fortalecer el apoyo temprano, la detección de rezagos y las estrategias de permanencia escolar antes de que el estudiante llegue al fracaso académico.
Desde el MEP aseguran que el nuevo modelo permitirá procesos más ordenados, coherentes y con mejor acompañamiento, aunque el cambio ya genera debate entre educadores, familias y estudiantes.
Lo cierto es que, a partir de 2026, aprobar todas las materias será indispensable para avanzar de nivel, marcando uno de los ajustes más significativos en la educación secundaria costarricense en las últimas décadas.




