La reconocida presentadora de De boca en boca, Montserrat Del Castillo, se ha convertido en el centro de atención tras fuertes rumores que apuntan a una supuesta separación de su esposo, el chef mexicano Jhona Monroy.
La noticia ha generado revuelo en el ámbito farandulero costarricense, especialmente luego de que fuentes confiables confirmaran que la pareja estaría separada desde diciembre, e incluso, que Montserrat habría regresado a vivir con su madre.
¿Crisis matrimonial o simples rumores?
Ante la creciente especulación, Montserrat negó categóricamente los rumores. En una llamada telefónica con La Teja, la presentadora fue enfática: “No hay una demanda de divorcio. No hay nada legal. No está pasando. Si yo no lo confirmo es porque no está pasando. En el momento que algo así pase, yo misma voy a salir a decirlo”, afirmó con contundencia.
Sin embargo, lo que más llamó la atención fue su decisión de no presentarse en el programa De boca en boca este lunes, una plataforma que sus compañeros han utilizado en el pasado para aclarar situaciones personales. Esta ausencia ha encendido aún más las especulaciones, ya que, en situaciones similares, figuras como Bismarck Méndez y Mauricio Hoffmann han aprovechado el espacio para desmentir rumores.

El silencio que alimenta las dudas
Mientras la audiencia esperaba alguna declaración en el programa, Montserrat optó por mantenerse al margen. En contraste, sus compañeros Bismarck Méndez, María Fernanda León y Mauricio Hoffmann continuaron con la conducción habitual, sin hacer mención directa del tema.
Curiosamente, el domingo 2 de febrero, Montserrat publicó una historia en su cuenta de Instagram mostrando un atardecer y etiquetando al restaurante La Adelita, propiedad de su esposo. Este gesto fue interpretado por muchos como un intento de demostrar que todo está bien entre ellos.
¿Habrá una declaración oficial?
Por ahora, queda la duda de si Montserrat abordará el tema en su programa o si continuará evitando la controversia. Lo cierto es que, como suele suceder en el mundo del espectáculo, “cuando el río suena, piedras lleva”, y su silencio solo ha contribuido a mantener viva la polémica.




