Ahorrar con tiempo para la universidad de los hijos puede reducir de forma importante la presión financiera cuando llegue el momento de pagar matrícula, mensualidades, materiales, transporte y otros gastos educativos.
Especialistas consultados por El Financiero recomiendan comenzar cuanto antes y definir una meta concreta según la edad del hijo, el tipo de universidad y el tiempo disponible para acumular el dinero.
El tiempo juega a favor del ahorro
Mientras más temprano se empiece, menor puede ser el esfuerzo mensual necesario. Una familia que inicia cuando el hijo es pequeño tiene más años para construir el fondo y puede aprovechar el rendimiento de instrumentos de ahorro o inversión.
Qué opciones existen
Entre las alternativas aparecen cuentas de ahorro programado, certificados, fondos de inversión y otros productos financieros. Cada opción tiene diferencias en liquidez, riesgo, plazo y rendimiento.
No basta con pensar solo en la matrícula
El presupuesto universitario puede incluir transporte, alimentación, libros, computadora, materiales, alquiler y otros gastos. Por eso conviene calcular el costo total esperado y no únicamente el valor de los cursos.
La inflación educativa también importa
El costo de estudiar puede aumentar con los años. Si la meta se calcula con precios actuales y faltan muchos años para usar el dinero, es recomendable considerar un margen adicional.
Cómo empezar
Una estrategia práctica es estimar cuánto podría costar la carrera, dividir la meta entre los meses disponibles y automatizar el ahorro. Revisar el plan al menos una vez al año permite ajustarlo si cambian ingresos, costos o metas familiares.




