La Zona Sur de Costa Rica permanece bajo vigilancia científica ante la acumulación de energía tectónica que, de acuerdo con estimaciones del Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Costa Rica (Ovsicori), podría generar en el futuro un terremoto de magnitud entre 7,2 y 7,4.
El escenario no significa que exista una fecha prevista para el evento. Los especialistas recalcan que actualmente no es posible predecir con exactitud cuándo ocurrirá un terremoto, aunque los instrumentos de monitoreo permiten estudiar el movimiento de las placas y estimar la magnitud potencial de una eventual liberación de energía.
La advertencia cobra especial relevancia para comunidades de la península de Osa, Golfito, Corredores, Coto Brus y sectores cercanos a Punta Burica, donde el comportamiento tectónico es seguido de forma constante por especialistas.
¿Por qué preocupa un posible gran sismo en la Zona Sur?
Walter Jiménez, sismólogo del Ovsicori, explicó que los datos obtenidos mediante equipos GPS y observaciones satelitales permiten analizar el desplazamiento de sectores como la península de Osa y Punta Burica. A partir de esas mediciones, los especialistas han calculado que un eventual gran sismo en la zona podría ubicarse entre magnitudes 7,2 y 7,4.
La acumulación de energía está asociada al empuje de la placa del Coco contra la microplaca de Panamá. Cuando esa energía se libera, puede producir un movimiento sísmico importante. En este caso, los especialistas estiman una profundidad aproximada de entre 20 y 30 kilómetros.
Este tipo de análisis no busca generar alarma, sino ayudar a las autoridades y a la población a entender mejor el riesgo sísmico de una región donde históricamente se han producido terremotos de gran magnitud.
La Zona Sur tiene antecedentes de terremotos fuertes
Los registros históricos muestran terremotos relevantes en esta región durante 1904, 1940 y 1983. El terremoto de Golfito de 1983, conocido también como el terremoto del Sábado Santo, superó la magnitud 7 y forma parte de los eventos sísmicos más recordados de la zona.
Los especialistas han observado intervalos cercanos a cuatro décadas entre algunos de estos grandes eventos, pero advierten que esa recurrencia no funciona como un calendario exacto. Un terremoto puede adelantarse o retrasarse respecto de cualquier período estimado.
Ovsicori también ha señalado que Costa Rica no presenta las condiciones tectónicas para generar terremotos extremadamente superiores a magnitud 8, mientras que algunos de los mayores eventos históricos del país han rondado magnitudes cercanas a 7,6.
Actividad sísmica reciente mantiene la atención en Costa Rica
La vigilancia sísmica no se limita a la Zona Sur. En otras partes del país también se registran secuencias y movimientos que son analizados por Ovsicori. En agosto de 2025, por ejemplo, La Unión de Cartago registró 17 sismos en pocas horas, mientras que días antes un fuerte temblor fue percibido en San José.
Estos episodios no necesariamente están relacionados entre sí ni significan que un gran terremoto sea inminente. Cada evento responde a condiciones geológicas particulares, por lo que los especialistas insisten en analizar cada secuencia de manera independiente.
CNE insiste en preparación en todo el país
Mientras continúa el monitoreo científico, la Comisión Nacional de Emergencias (CNE) trabaja con gobiernos locales, centros educativos y comunidades para fortalecer la preparación mediante simulacros y capacitación.
Alejandro Picado, presidente ejecutivo de la CNE, ha insistido en que la preparación no debe concentrarse únicamente en la Zona Sur, ya que un terremoto puede ocurrir en distintas regiones del territorio nacional.
Entre las medidas recomendadas para reducir riesgos están identificar zonas seguras dentro de viviendas y lugares de trabajo, conocer las rutas de evacuación, mantener accesibles documentos y medicamentos esenciales y contar con un plan familiar de emergencia.
¿Qué hacer antes de un terremoto?
La prevención es una de las herramientas más importantes frente a un evento sísmico. Las autoridades recomiendan asegurar muebles pesados, revisar las instalaciones eléctricas y de gas, definir puntos de reunión y preparar suministros básicos como agua, alimentos no perecederos, linterna y radio.
Durante un movimiento fuerte, la recomendación general es protegerse de objetos que puedan caer, alejarse de ventanas y evitar salir corriendo mientras el suelo continúa moviéndose. Después del sismo, es importante mantenerse atento a posibles réplicas y seguir únicamente información oficial.
No existe una fecha prevista para el próximo gran terremoto
Uno de los puntos más importantes del análisis del Ovsicori es que no existe una predicción de fecha, hora o lugar exacto para un próximo terremoto en la Zona Sur. La estimación de magnitud corresponde al potencial sísmico identificado mediante mediciones científicas.
Por esa razón, los especialistas hacen énfasis en la preparación y no en la especulación. El monitoreo permite conocer mejor el comportamiento de las fallas y de las placas tectónicas, pero la ciencia todavía no puede determinar el momento exacto en que se producirá una liberación importante de energía.
Para la población, el mensaje central es mantener la calma, informarse a través de fuentes oficiales y aprovechar estas estimaciones como una oportunidad para revisar planes familiares, institucionales y comunitarios de emergencia.
Foto: NASA / Wikimedia Commons




